Collection

Standing Dog, c. 1st century A.D.

Chinese


During the Eastern Han dynasty, sculptors produced images of various dog types—among them mastiffs and chows—that were then included with the human and other animal figures placed in tombs. Dogs were generally fashioned standing on all fours or in recumbent attitudes. Chow dogs are usually shown in harness, reflecting their use for pulling small sleighs. Some are shown with a bell hanging from the collar. This animated figure of a chow dog from the Eastern Han dynasty was made from red earthenware covered in a dark green glaze. The dog’s sturdy, compact body stands firmly planted, his head slightly raised in an alert expression with snarling mouth, cocked ears, and tightly curled tail—a fine illustration of the Han artist’s ability to embody the spirit of the animal in sculpted form.

The technique of glazing pottery was brought to new levels of sophistication during the Western Han dynasty (206 B.C.–A.D. 9). The earthenware surface was covered with a lead-fluxed glaze, containing copper or iron as a colorant, and fired to earthenware temperatures (600–800 degrees Celsius) in an oxidizing kiln. Copper green and iron yellow/brown make up the normal palette of Han glazed pottery, which provided the foundation for the development of the three-color (sancai) glazes of the Tang dynasty (A.D. 618–907).

Durante la dinastía Han Oriental, los escultores producían imágenes de varios tipos de perros —entre ellos, el mastín y el chow-chow— que luego se colocaban en las tumbas junto a otras figuras de humanos y animales. Los perros solían representarse en cuatro patas o recostados. Los chow-chow normalmente llevan arneses, reflejo de su uso para tirar de pequeños trineos. Algunos llevan una campanilla colgada al collar. Esta animada figura de un chow-chow de la dinastía Han Oriental se elaboró con barro rojo cocido y se recubrió con un vidriado verde oscuro. El cuerpo robusto y compacto del animal está firmemente plantado, con la cabeza apenas elevada en una expresión de alerta, el hocico gruñendo, las orejas enhiestas y la cola bien rizada, gran ejemplo de la habilidad de los artistas de la dinastía Han para plasmar el espíritu del animal en una escultura.

La técnica del vidriado de la cerámica alcanzó nuevos niveles de sofisticación durante la dinastía Han Occidental (206 a. C. – 9 d. C.). La superficie del barro cocido se recubría con un vidriado con plomo como fundente, que contenía cobre o hierro como colorante, para ser luego cocido a las temperaturas propias para el barro cocido (600–800 ° C) en un horno oxidante. El verde del cobre o el amarillo/amarronado del hierro componen la paleta normal de la cerámica vidriada del periodo Han, que sirvió de base para el posterior desarrollo de los vidriados tricolores (sancai) de la dinastía Tang (618–907 d. C.).

(Haworth & Chen, Ltd., Hong Kong);

purchased by Kimbell Art Foundation, Fort Worth, 1995.